ADICCIÓN A LA MARIGUANA - ADICCIÓN A LAS DROGAS CUARTA PARTE
TRASTORNOS POR ABUSO Y DEPENDENCIA DE SUSTANCIAS (cuarta parte)
MARIGUANA.
Mariguana es el nombre común que recibe la
planta Cannabis sativa. Esta ha sido
utilizada desde hace siglos por diferentes culturas, principalmente por sus
propiedades euforizantes, y es posible que sea una de las drogas de mas abuso
en la actualidad. En la planta, tanto las formas hembras como macho, contienen
los canabinoides. En la planta existen aproximadamente 400 compuestos activos,
de los cuales el 60 % están
estructuralmente emparentados con el delta-9- tetrahidrocanabinol (delta9-THC),
el cual es uno de los constituyentes psicoactivos de la mariguana. Cuando se
fuma y mediante la acción de la combustión es posible que se formen cientos de
compuestos más. Por lo tanto, desde el punto de vista toxicológico, es difícil
determinar exactamente que está sucediendo en un organismo que se expone a los
vapores de la mariguana, sobre todo a largo plazo. Sin embargo para fines
prácticos, se supone que el delta 9-THC es la principal sustancia psicoactiva.
Cuando se fuma, el grado de absorción de la mariguana
varía, el fumador experimentado, puede retener hasta la mitad de la dosis
inhalada. Los efectos se perciben casi en forma instantánea y presentan su pico
máximo hacia los 30 min. La velocidad de absorción dependerá también de la
calidad de la mariguana fumada. Después de una hora los niveles de delta 9-THC
empiezan a descender en plasma, para desaparecer después de 3 hr. de la administración de la última dosis. La
administración oral de la mariguana implica una absorción más lenta, con un inicio
de los efectos a la hora y una persistencia de 5 hrs. Cualquiera que sea la
ruta de administración, delta-9-THC deja el torrente sanguíneo rápidamente como
resultado del metabolismo hepático y la captura por parte de tejido rico en
grasa. En estos últimos puede permanecer por 2 a 3 semanas. La droga es
catabolizada hacia 11-hidroxi-THC, la cual se excreta por el tracto
gastrointestinal mas que por los riñones. Este compuesto tiene las mismas
propiedades lipofílicas (atracción por el tejido graso) que el compuesto que le
dio origen, por lo que puede ser nuevamente secuestrado por lípidos y
proteínas. Todo esto lleva a la consideración de que se pueden detectar niveles
de 11 hidro-THC 6 días después de que se consumió la mariguana y en usuarios
crónicos a veces después del mes.
El patrón de uso de mariguana puede variar. En
general se consideran dos tipos. En el primero el sujeto fuma un cigarro de
mariguana cada 2 a 4 hrs. Durante todo el día. Estos sujetos pueden presentarse
a la consulta médica, acusando datos de tipo tolerancia, en donde ya no
presentan los efectos euforizantes y relajantes típicos de la droga. Un segundo
tipo de fumador es el que utiliza a la mariguana cada 36 a 48 hr., por un largo
periodo de tiempo, y en quien se hace la detección cuando se efectúa un
análisis urinario y se observa el catabolíto de la mariguana. Este último tipo
no desarrolla ni tolerancia ni síndrome de supresión.
Intoxicación aguda. Después de su inhalación, el
sujeto experimenta un estado de relajación, euforia, una sensación de
bienestar, acompañado de placidez. Hay una sensación de alteración de la
percepción del tiempo (desintegración temporal), en donde el pasado, presente y
futuro parecen fusionados. Se presentan además problemas de comunicación
verbal, algunos sujetos tienden a la introspección y se aíslan. Hay problemas
en la ejecución, memoria, formación de conceptos, aprendizaje, percepción y
coordinación motora. En dosis elevadas se puede observar reacciones psicóticas
de tipo paranoide, estas pueden ser explicadas por alteraciones en la
percepción debidas a la droga. Algunos sujetos desarrollan estados de pánico
cuando se dan cuenta que han perdido el control sobre sus funciones mentales.
Con dosis extremadamente altas se puede observar una reacción tóxica aguda,
acompañada de despersonalización y
perdida del "insight" (introspección). Se ha reportado que el uso
crónico de mariguana lleva a un estado que se le denomina "Síndrome
amotivacional", caracterizado por apatía, flojera, problemas en la
concentración y memoria, junto con pérdida del interés por la apariencia física
y la persecución de metas.
Los signos más reproducibles de la administración de
mariguana son la dilatación de los vasos sanguíneos de la conjuntiva y la
taquicardia. La presión arterial permanece relativamente sin alteración.
También se ha mencionado que la mariguana aumenta el apetito de sus usuarios,
sin embargo esto no se ha comprobado en estudios clínicos controlados. Otras
áreas que se reportan como afectadas por la mariguana son el sistema
reproductor, el sistema inmune y los pulmones.
En animales de laboratorio los THC producen un
síndrome único, este se caracteriza por una mezcla de efectos excitatorios e
inhibitorios, con dosis bajas. En la medida que se incrementan las dosis lo que
predomina es una depresión del SNC. Sin embargo esta es una depresión atípica,
ya que se acompaña de hiperreflexia (aumento en la respuesta de reflejos
musculares y de otros tipos). Dosis altas de THC en ratones pueden llevar a un
estado de depresión intensa del SNC que semeja a la catalepsia. En roedores se
ha reportado un síndrome caracterizado por hipoactividad, hipotermia,
antinocicepción (analgesia) y catalepsia (inmovilidad por un periodo largo).
Si bien se ha descrito la tolerancia para los THC, no
hay un total acuerdo de que la dependencia física y el síndrome de supresión
ocurran. En animales de laboratorio, por ejemplo el mono, en donde se
administró delta-9-THC, se observó un síndrome de supresión, pero este no fue
revertido por la administración de dosis de THC. En otro trabajo utilizando
perros y palomas, se observó el desarrollo de tolerancia, pero nuevamente, no
se observó un claro síndrome de supresión. En animales, se ha podido observar
tolerancia a delta-9-THC, para los efectos anticonvulsivo, la catalepsia, la
depresión de la actividad motora, hipotermia, hipotensión, e inmunosupresión.
En cuanto a los fenómenos de tolerancia y
dependencia, hay cierta discusión sobre si se presentan o no en los seres
humanos. El síndrome de supresión que se ha descrito es más de tipo
psicológico, con un aumento del apetito o deseo para fumar mas mariguana. Otros
síntomas después de interrumpir el consumo de mariguana son, la irritabilidad e
inquietud psicomotora. También se han reportado insomnio, anorexia, aumento de
la sudoración, y nausea moderada. Cambios objetivos registrados en algunos
sujetos incluyen: reducción de peso, aumento en la temperatura corporal, y
temblores en manos. Estos cambios pueden ser revertidos con la administración
de delta-9-THC. Esto de alguna manera apoya la existencia de un síndrome de
supresión. Ahora bien, al parecer tiene que haber un consumo exagerado y
continuo de la droga para que estas manifestaciones se observen. En cuanto a la
tolerancia como ha sido mencionado con anterioridad, esta se encuentra bien
documentada.
Caracterización del receptor a canabinoides. En la última década del siglo pasado, se pudo
identificar, que en el sistema nervioso, tenemos receptores a mariguana, o mas
concretamente a canabinoides. Estos receptores, tienen una sustancia interna o
endógena, llamada anandamida. Este fenómeno, de localizar receptores a
moléculas que tienen un efecto adictivo, se ha repetido con varias sustancias,
n solo de origen natural, como es el caso del opio, nicotina o la mariguana,
sino como veremos mas adelante, esto se ha repetido con moléculas que el ser
humano sintetizó con fines medicinales, como es el caso de las benzodiacepinas.
Las anandamidas, se han involucrado en funciones diversas, algunas de ellas son
la regulación del dolor y la administración de alimentos.

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