miércoles, 6 de agosto de 2014

ADICCIÓN A LA MARIGUANA - ADICCIÓN A LAS DROGAS CUARTA PARTE


TRASTORNOS POR ABUSO Y DEPENDENCIA DE  SUSTANCIAS (cuarta parte)



 MARIGUANA.

Mariguana es el nombre común que recibe la planta  Cannabis sativa. Esta ha sido utilizada desde hace siglos por diferentes culturas, principalmente por sus propiedades euforizantes, y es posible que sea una de las drogas de mas abuso en la actualidad. En la planta, tanto las formas hembras como macho, contienen los canabinoides. En la planta existen aproximadamente 400 compuestos activos, de los cuales el 60 %  están estructuralmente emparentados con el delta-9- tetrahidrocanabinol (delta9-THC), el cual es uno de los constituyentes psicoactivos de la mariguana. Cuando se fuma y mediante la acción de la combustión es posible que se formen cientos de compuestos más. Por lo tanto, desde el punto de vista toxicológico, es difícil determinar exactamente que está sucediendo en un organismo que se expone a los vapores de la mariguana, sobre todo a largo plazo. Sin embargo para fines prácticos, se supone que el delta 9-THC es la principal sustancia psicoactiva.
Cuando se fuma, el grado de absorción de la mariguana varía, el fumador experimentado, puede retener hasta la mitad de la dosis inhalada. Los efectos se perciben casi en forma instantánea y presentan su pico máximo hacia los 30 min. La velocidad de absorción dependerá también de la calidad de la mariguana fumada. Después de una hora los niveles de delta 9-THC empiezan a descender en plasma, para desaparecer después de 3 hr.  de la administración de la última dosis. La administración oral de la mariguana implica una absorción más lenta, con un inicio de los efectos a la hora y una persistencia de 5 hrs. Cualquiera que sea la ruta de administración, delta-9-THC deja el torrente sanguíneo rápidamente como resultado del metabolismo hepático y la captura por parte de tejido rico en grasa. En estos últimos puede permanecer por 2 a 3 semanas. La droga es catabolizada hacia 11-hidroxi-THC, la cual se excreta por el tracto gastrointestinal mas que por los riñones. Este compuesto tiene las mismas propiedades lipofílicas (atracción por el tejido graso) que el compuesto que le dio origen, por lo que puede ser nuevamente secuestrado por lípidos y proteínas. Todo esto lleva a la consideración de que se pueden detectar niveles de 11 hidro-THC 6 días después de que se consumió la mariguana y en usuarios crónicos a veces después del mes.
El patrón de uso de mariguana puede variar. En general se consideran dos tipos. En el primero el sujeto fuma un cigarro de mariguana cada 2 a 4 hrs. Durante todo el día. Estos sujetos pueden presentarse a la consulta médica, acusando datos de tipo tolerancia, en donde ya no presentan los efectos euforizantes y relajantes típicos de la droga. Un segundo tipo de fumador es el que utiliza a la mariguana cada 36 a 48 hr., por un largo periodo de tiempo, y en quien se hace la detección cuando se efectúa un análisis urinario y se observa el catabolíto de la mariguana. Este último tipo no desarrolla ni tolerancia ni síndrome de supresión.
Intoxicación aguda. Después de su inhalación, el sujeto experimenta un estado de relajación, euforia, una sensación de bienestar, acompañado de placidez. Hay una sensación de alteración de la percepción del tiempo (desintegración temporal), en donde el pasado, presente y futuro parecen fusionados. Se presentan además problemas de comunicación verbal, algunos sujetos tienden a la introspección y se aíslan. Hay problemas en la ejecución, memoria, formación de conceptos, aprendizaje, percepción y coordinación motora. En dosis elevadas se puede observar reacciones psicóticas de tipo paranoide, estas pueden ser explicadas por alteraciones en la percepción debidas a la droga. Algunos sujetos desarrollan estados de pánico cuando se dan cuenta que han perdido el control sobre sus funciones mentales. Con dosis extremadamente altas se puede observar una reacción tóxica aguda, acompañada de despersonalización  y perdida del "insight" (introspección). Se ha reportado que el uso crónico de mariguana lleva a un estado que se le denomina "Síndrome amotivacional", caracterizado por apatía, flojera, problemas en la concentración y memoria, junto con pérdida del interés por la apariencia física y la persecución de metas.
Los signos más reproducibles de la administración de mariguana son la dilatación de los vasos sanguíneos de la conjuntiva y la taquicardia. La presión arterial permanece relativamente sin alteración. También se ha mencionado que la mariguana aumenta el apetito de sus usuarios, sin embargo esto no se ha comprobado en estudios clínicos controlados. Otras áreas que se reportan como afectadas por la mariguana son el sistema reproductor, el sistema inmune y los pulmones.
En animales de laboratorio los THC producen un síndrome único, este se caracteriza por una mezcla de efectos excitatorios e inhibitorios, con dosis bajas. En la medida que se incrementan las dosis lo que predomina es una depresión del SNC. Sin embargo esta es una depresión atípica, ya que se acompaña de hiperreflexia (aumento en la respuesta de reflejos musculares y de otros tipos). Dosis altas de THC en ratones pueden llevar a un estado de depresión intensa del SNC que semeja a la catalepsia. En roedores se ha reportado un síndrome caracterizado por hipoactividad, hipotermia, antinocicepción (analgesia) y catalepsia (inmovilidad por un periodo largo).

Si bien se ha descrito la tolerancia para los THC, no hay un total acuerdo de que la dependencia física y el síndrome de supresión ocurran. En animales de laboratorio, por ejemplo el mono, en donde se administró delta-9-THC, se observó un síndrome de supresión, pero este no fue revertido por la administración de dosis de THC. En otro trabajo utilizando perros y palomas, se observó el desarrollo de tolerancia, pero nuevamente, no se observó un claro síndrome de supresión. En animales, se ha podido observar tolerancia a delta-9-THC, para los efectos anticonvulsivo, la catalepsia, la depresión de la actividad motora, hipotermia, hipotensión, e inmunosupresión.
En cuanto a los fenómenos de tolerancia y dependencia, hay cierta discusión sobre si se presentan o no en los seres humanos. El síndrome de supresión que se ha descrito es más de tipo psicológico, con un aumento del apetito o deseo para fumar mas mariguana. Otros síntomas después de interrumpir el consumo de mariguana son, la irritabilidad e inquietud psicomotora. También se han reportado insomnio, anorexia, aumento de la sudoración, y nausea moderada. Cambios objetivos registrados en algunos sujetos incluyen: reducción de peso, aumento en la temperatura corporal, y temblores en manos. Estos cambios pueden ser revertidos con la administración de delta-9-THC. Esto de alguna manera apoya la existencia de un síndrome de supresión. Ahora bien, al parecer tiene que haber un consumo exagerado y continuo de la droga para que estas manifestaciones se observen. En cuanto a la tolerancia como ha sido mencionado con anterioridad, esta se encuentra bien documentada.

Caracterización del receptor a canabinoides.  En la última década del siglo pasado, se pudo identificar, que en el sistema nervioso, tenemos receptores a mariguana, o mas concretamente a canabinoides. Estos receptores, tienen una sustancia interna o endógena, llamada anandamida. Este fenómeno, de localizar receptores a moléculas que tienen un efecto adictivo, se ha repetido con varias sustancias, n solo de origen natural, como es el caso del opio, nicotina o la mariguana, sino como veremos mas adelante, esto se ha repetido con moléculas que el ser humano sintetizó con fines medicinales, como es el caso de las benzodiacepinas. Las anandamidas, se han involucrado en funciones diversas, algunas de ellas son la regulación del dolor y la administración de alimentos.





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